Venezuela vio cómo la pasta llegó para quedarse

Gastronómica y multicultural como es Venezuela, no es de extrañar que al corazón de este país se llegue por el estómago, y si este enamoramiento surge en forma de un plato de espaguetis a la boloñesa mejor que mejor, porque el idilio entre la población venezolana y la pasta traída a este suelo por los inmigrantes italianos entre los siglos XVIII y XIX, se ha hecho parte del día a día nacional; el consumo de este alimento en todas sus presentaciones y versiones es hoy tan propio venezolano, como originario adriático.

Venezuela adoptó la pasta como un plato propio (Foto: latintimes.com)

La historia de cómo conquistó la pasta al país inicia con la conquista del país per se, pues los navegantes europeos que alcanzaron estas tierras traían en sus almacenes grandes cantidades de comida seca, mucha de esta pasta, que podían guardar si miedo a que se dañase. Tiempo después, durante el siglo XVIII, algunos emprendedores italianos ofrecían ya platos con variedades de este alimento en determinados restaurantes, los cuales fueron bien recibidos.


La pasta gana fuerza a principios del siglo XX cuando comienzan a aparecer fábricas especializadas, pero no es hasta los años 60, cuando esta se hace un imperativo en la mesa nacional, quedándose allí hasta nuestros días.

Los productos de esta especie han sido tocados por la cultura venezolana, cambiando nombres y deletreo para que el ragù bolognese se convirtiera en salsa boloñesa, los penne en plumitas, los fusilli serían tornillitos, los farfalle ahora se llaman corbaticas o lacitos, las conchiglie pasan a ser caracolitos y así una larga lista; eso sin contar los cambios estéticos y de ingredientes que sufrieron las salsas tradicionales al llegar a territorio patrio, así como las mezclas y fusiones que sobrevinieron al ser incluidas en la dieta local.

Pasta con caraotas y tajadas, vivo ejemplo de la fusión entre dos culturas (Foto: flickr.com)

Caraotas, salsa rosada, diablitos (jamón endiablado), carne molida de vaca, y un largo etcétera forman parte de las contribuciones locales agregadas a la preparación de la pasta, que le dan identidad única y son ejemplo perfecto de la comunión entre ambas culturas.

Construcciones Yamaro es también parte de ese encuentro de mundos, ideas y culturas; firmemente plantados en Venezuela pero conscientes de la herencia que los cobija y fieles a las raíces de trabajo, calidad y entereza provenientes del viejo mundo.

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